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DIA DE LA IGLESIA DIOCESANA

CARTA PASTORAL DEL OBISPO. Al celebrar el Día de la Iglesia Diocesana 2011, este año con el lema “la Iglesia contigo, con todos”, tenemos una nueva oportunidad para descubrir y trasmitir el gozo de sabernos y sentirnos miembros de una Iglesia particular, nuestra diócesis de Segovia, en y desde la Iglesia universal; abierta siempre a una realidad de verdadera comunión de personas, carismas y tradiciones espirituales, mas allá de cualquier frontera geográfica, intelectual o sicológica.


             El presbítero ha de tener claro que una sola es la Iglesia. La universalidad, es decir, la catolicidad, debe llenar con su propia sustancia la particularidad. De ahí que la  misión del sacerdote es hacer la unidad en la comunidad. La razón de ser del sacerdocio está en función de la comunión eclesial. El sacerdote ha de vivir en estrecha comunión con la Iglesia universal a través de su Iglesia particular y en íntima conexión con el presbiterio de su Diócesis y con el Obispo que lo preside. La parroquia que el preside se ofrece como lugar de encuentro y de acogida, de superación de barreras culturales o raciales y religiosas, buscando siempre la unidad con el vinculo del amor.

 

Nadie tenemos derecho, sino más bien deberes, sobre las distintas parcelas de la Iglesia. La Iglesia es comunión y nuestra misión es hacer unidad en la caridad. La razón de ser del sacerdocio está en función de la comunión eclesial. Tu comunidad, tu Iglesia diocesana y la Iglesia universal son la única Iglesia: la Iglesia de Cristo. El sacerdocio que es participación del mismo y único sacerdocio de Cristo está orientado al servicio de una misma y única Iglesia.

 

El espíritu misionero y evangelizador ha de ir acompañado necesariamente de la espiritualidad de comunión. Es necesario que una pastoral diocesana evangelizadora sea también una pastoral diocesana de comunión realizada y vivida por todos como Pueblo de Dios. Toda la vida de la parroquia, así como el significado de sus tareas apostólicas ante la sociedad, debe ser entendida y vivida con un sentido de comunión orgánica entre el sacerdocio común, propio de todos los fieles bautizados, y el sacerdocio ministerial; y por tanto, de colaboración fraterna y dinámica entre pastores y fieles en el más absoluto respeto de los derechos, deberes y funciones ajenos, donde cada uno tiene sus propias competencias y su propia responsabilidad.

 

Forma parte de nuestra comunión eclesial conocer y valorar el número de declaraciones de la renta a favor de la Iglesia católica. En el último ejercicio de la Renta, de 2010, correspondiente al IRPF de 2009 el número de declaraciones con asignación a favor de la Iglesia Católica se ha incrementado en 65.983. El número total de declaraciones a favor de la Iglesia se ha elevado a 7.260.138 millones. En tan solo tres años, se ha producido un aumento de casi 800.000 declaraciones (exactamente 777.983). Si tenemos en cuenta que un buen número de ellas son conjuntas, podemos estimar que en la pasada primavera más de 9 millones de contribuyentes asignaron a favor de la Iglesia Católica.

 

Somos conscientes que la sociedad colabora en este sentido a favor de la Iglesia. La Conferencia Episcopal agradece a todos el gesto de asignar, especialmente a quienes lo han hecho por primera vez, y recuerda que las otras formas de colaboración al sostenimiento de la Iglesia, como son las colectas, las suscripciones o domiciliaciones, donaciones, etc., continúan siendo absolutamente indispensables.

 

La labor religiosa y espiritual de la Iglesia, ya de por sí de gran significado social, lleva además consigo otras funciones sociales como son  la enseñanza, la atención multiforme a niños, ancianos y  discapacitados, la acogida de los inmigrantes, el socorro personal e inmediato a quienes la crisis económica ha puesto en dificultades, los misioneros en los lugares más pobres de la tierra, etc. Todo ello surge de las vidas entregadas y de la generosidad suscitada en quienes han encontrado su esperanza en la misión de la Iglesia. Con poco dinero, la Iglesia sigue haciendo mucho por tantos que todavía necesitan tanto.

 

Queridos diocesanos gracias  por todo lo que hacéis en este orden de cosas a favor de la Iglesia. Vuestro trabajo en las parroquias, en la liturgia, en la catequesis, en Caritas, en los Consejos diocesanos y parroquiales, en lo material y espiritual, en lo económico y organizativo, en la vivencia eclesial profundamente vivida por todos. Seguid colaborando y ayudando para que el mundo crea, viviendo siempre unidos en el amor como discípulos auténticos de Cristo. Rezo por todos vosotros haced vosotros lo mismo.

 

+Ángel Rubio Castro

Obispo de Segovia