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Conclusiones de la Asamblea 2013

23/05/2013

Los casi cien participantes en la Asamblea diocesana reconocen que se necesita una nueva evangelización pues, aunque no se sepa muy bien cómo describirla, se siente que vivimos en una sociedad diferente de la de hace años. Los agentes de pastoral allí representados valoraron y acogieron las propuestas realizadas por todos los grupos diocesanos a través del trabajo preparatorio de la Asamblea.


 

 

En continuidad con esas aportaciones y después de la jornada de reflexión ofrecemos, sin ánimo de ser exhaustivos, esta síntesis de las principales consideraciones de la Asamblea que serán posteriormente presentadas a los arciprestazgos y a los consejos diocesanos, de modo que se pueda incorporar de manera operativa en la próxima programación diocesana.

 

                                                                    I

 

La primera parte de la Asamblea se centró en la renovación de nuestras comunidades cristianas y la colaboración y relación de los distintos carismas y ministerios. Desde este punto de vista, se ha remarcado especialmente la importancia del domingo como día en el que se celebra la Pascua del Señor de forma viva, participativa y alegre. Lograr que la eucaristía dominical sea el lugar donde converja la vida comunitaria, donde se exprese y se genere la comunión, es decir, donde los diferentes grupos parroquiales (que a veces no se conocen entre sí) se reúnan para celebrar juntos la fe, donde se celebren los sacramentos de la iniciación cristiana y otros acontecimientos de la vida parroquial. Y posibilitar que la celebración del Día del Señor y esa comunión se prolongue más allá de la misa dominical, favoreciendo otros espacios de encuentro y oración.

 

Se constata la necesidad de mejorar las relaciones entre los distintos ministerios y carismas. Para ello se subrayan actitudes a potenciar como son el respeto, la escucha,  la confianza, el apoyo recíproco; tener una actitud de servicio, valorar la misión y tarea de cada uno. En resumen, y ha sido dicho por el Obispo y el ponente, necesitamos cada uno de nosotros una conversión personal al Señor y desde ahí contemplar el resto de carismas y ministerios, para vivir en plenitud la comunión eclesial. De modo concreto se apunta:

-         Mejorar la coordinación y comunicación entre los colegios religiosos y las parroquias.

-         Para facilitar la corresponsabilidad es necesario combinar estabilidad y disponibilidad de los sacerdotes en las parroquias.

-         Acoger, acompañar, orientar y formar por un tiempo a los sacerdotes que vienen de fuera a servir a la diócesis para que conozcan la cultura y las costumbres.

-         Fomentar relaciones entre todos (laicos, sacerdotes y consagrados), que no se limiten a lo funcional y estén llenas de vitalidad y de amor.

-         Crear, donde sea posible, equipos sacerdotales.

-         Necesidad de una formación integral, especialmente pedida por y para los laicos. Aprovechar itinerarios formativos existentes de inspiración catecumenal así como la Escuela Diocesana de Teología.

 

                                                                       II


La segunda parte de la Asamblea se centró en señalar las prioridades evangelizadoras de la diócesis que se articulan en torno a los siguientes ámbitos.

 

Se constata la importancia de evangelizar a las familias. Para ello se insiste en la necesidad de implicar a los padres en los procesos de iniciación cristiana de sus hijos. La nueva situación en la que nos encontramos, en donde la fe no se puede dar por supuesta, implica un esfuerzo de renovación espiritual y revitalización de la fe. En este ámbito, como pasos concretos a dar se apuntaban: fomentar desde la parroquia las visitas a las familias en sus casas, crear donde sea posible una escuela de padres, ofrecer y dar a conocer los movimientos familiares existentes en la diócesis, dar continuidad a los cursillos prematrimoniales.

 

Otro ámbito prioritario de evangelización, dada la situación de crisis en la que nos encontramos, es el testimonio de la caridad. El testimonio de todos los agentes de pastoral a favor de los más pobres y desfavorecidos, donde se encarna la caridad cristiana, sigue siendo el mejor signo de credibilidad de la Iglesia.

 

Estuvo muy presente también la preocupación de la Asamblea por el mundo de los jóvenes y su alejamiento de la fe después de la recepción del sacramento de la confirmación. Se constata la dificultad de evangelizar estos ambientes. Como posibles ámbitos de actuación se apuntaban:

-         Elaborar un plan pastoral para adolescentes.

-         Incorporar la dimensión vocacional de forma explícita en la pastoral con adolescentes y jóvenes. En particular, la asamblea no es ajena a la importancia de la promoción de las vocaciones al sacerdocio por eso valora la iniciativa del seminario en familia.

-         Generar estructuras de ocio y tiempo libre que sean realmente evangelizadoras.

-         Ofrecer acompañamiento personal.

-         Que la diócesis se plantee la creación de una residencia de estudiantes.

-         Cuidar la selección y formación de los profesores de religión y su coordinación y relación con los párrocos.

-         Recuperar la escuela de Agentes de pastoral juvenil para crear jóvenes líderes cristianos

-         Ofrecer cursos de formación sobre educación afectiva y sexual.

 

Otro escenario necesitado de evangelización que se percibía por parte de los asistentes a la Asamblea es el mundo de la cultura. En este punto se veía especialmente importante la implicación de los laicos en los diversos ámbitos de la cultura con su testimonio personal de vida cristiana. Para estar presente de modo significativo en estos espacios es necesario un buen conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia, que dota al laico de unos criterios evangélicos de reflexión y actuación. Desde el punto de vista parroquial, allá donde se pueda, se recomienda generar espacios de cultura cristiana (conferencias, concursos, exposiciones, y otras expresiones artísticas). Así mismo, se subraya la importancia de que la Iglesia y los cristianos estén presentes en los medios de comunicación social y en las redes sociales.

 

Finalmente, enunciamos algunas otras propuestas de diverso orden que también fueron planteadas por la Asamblea.

-         La realidad eminentemente rural de nuestra diócesis nos sigue planteando la necesidad de afrontar una reestructuración diocesana, teniendo en cuenta las Unidades Pastorales.

-         La religiosidad popular es una gracia pero se percibe que está necesitada de renovación y formación.

-         Se pide la publicación del Directorio de la Iniciación Cristiana como instrumento útil para establecer unos criterios comunes en toda la diócesis a la hora de articular los procesos de iniciación cristiana.

 

Se recordó que la Asamblea no es punto y final, sino que ahora continúa con la presentación de sus conclusiones a los arciprestazgos y consejos de pastoral, así como en los consejos presbiteral, de pastoral diocesano y de arciprestes, que serán los encargados de ver como se incorporan de manera operativa a la programación diocesana.

 

Los participantes agradecieron las aportaciones del Obispo y Pastor D. Ángel Rubio, las ponencias del vicario general de Valladolid, D. Luis Argüello y el trabajo de todos los secretarios, así como el de los organizadores más inmediatos de la Asamblea.