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UN MES SIN CORONAS

Carta Pastoral del Obispo. En los próximos días se cumple un mes del robo de la corona de la Virgen de la Fuencisla, la  del Niño y la mano izquierda de éste. Fueron días de dolor y desolación para los segovianos y para tantos devotos de la Virgen que existen fuera de Segovia. Todos quedamos consternados e indignados. Después de cuatro días, el llanto se convirtió en gozo con la aparición de las joyas marianas. La Policía Nacional y la Guardia Civil hicieron un trabajo encomiable. Las piezas robadas datan del siglo XVII y una vez restauradas volverán a colocarse en la cabeza de la Virgen y del Niño con su mano.


Ya se han puesto en marcha nuevas medidas de seguridad para mejorar y salvaguardar todas las piezas del santuario. Estas actuaciones de mejora también deberían llegar a la casa de la Fuencisla como servicio permanente al Santuario. De momento, no es posible ser habitada y ocupada por quienes podrían estar día y noche junto al Santuario para abrir, cerrar, celebrar, visitar, atender, convocar y estar codo con codo junto a la Señora, Patrona de los segovianos y Reina de nuestras almas.

 

Hemos de empezar convocando a toda Segovia a un acto de desagravio que tendrá lugar el domingo cuatro de marzo por la tarde en la Santa Iglesia Catedral, para colocar sobre la cabeza de la Madre y del Niño las coronas ya restauradas. La Virgen llegara al templo catedralicio para aclamarla y decirla que algunos te ultrajaron pero somos muchos más lo que te alabamos como Madre y te queremos como Reina. Pudieron arrebatar su corona, pero nunca nos podrán arrebatar, el amor, el fervor, la fe inquebrantable, la pasión y el respeto que sentimos todos los segovianos hacía ti Madre adorada de la Fuencisla. Al terminar la celebración la Virgen será llevada procesionalmente al Santuario.

 

Queremos recordar que las imágenes de la Virgen desde el inicio de la Iglesia han sido veneradas de manera especial. No es el culto que debemos a Dios Trino y Uno pero se distingue del que damos a los santos y santas. Por eso no es extraño que Segovia sienta una devoción y una atracción tan cercana hacía la bendita imagen de la Fuencisla. Desde aquí convoco a niños, jóvenes y adultos a participar en este acto junto a la Virgen.

 

Deseo que este acontecimiento sea un testimonio de fe inquebrantable en la Madre de Dios. No es el arte, el tipismo o el folklore lo que principalmente nos atrae. Es la fe, solamente la fe, la que ha encendido la llama de la piedad en nuestros corazones para cantar, alabar y bendecir a la Madre de Dios en la imagen de Nuestra Señora de la Fuencisla. Este encuentro mariano nos ha de llevar a ceñirnos la corona de la unidad, la corona de la no violencia, del respeto y de la verdad para que entre todos podamos construir un futuro en el que solo se hable y se experimente la concordia, el bienestar y la paz.

 

Esta fiesta inesperada del próximo día ha de ser  motivo para el encuentro fraternal, para compartir nuestro gozo y demostrar que los segovianos que tanto te amamos “Patrona excelsa, reina te aclamen”, te pidamos “danos del agua de tus raudales”. Tú eres la Madre del Hijo de Dios que fue anunciado como Rey. Rey que triunfó en el calvario conquistándonos el Reino con su sangre.

Quiero concluir este escrito con unas preguntas que todavía no tienen respuesta: ¿Hay solo dos principales sospechosos del robo sacrílego? ¿existen encubridores? Para garantizar, más y mejor, la seguridad en el Santuario y convertirlo en centro vivo de espiritualidad mariana ¿podremos recibir ayudas para hacer habitable la casa junto al Santuario y reforzar la presencia continua junto a la Virgen de la Fuencisla?

 

Esperamos que, en breve, estas preguntas tengan respuestas por parte de quienes corresponda y deban hacerlo; y a todos nos toca algo. Nada hay exagerado cuando se demuestra nuestro amor a esta Madre de Dios y madre nuestra. Se trata, y que no se engañe nadie, de esa joven mujer de Nazaret  que —vestida ahora de gloria en el cielo y con joyas de oro en la tierra— estuvo envuelta en la vida difícil de los pobres que luchan por vivir y vistió paños que rozan la piel y no siempre quitan el frío. Ella que sabe tanto de sufrimientos y carencias humanas interceda por todos nosotros.

 

                                                      +Ángel Rubio Castro

                                                      Obispo de Segovia