Sinodos y Concilios
No faltaron desde los comienzos de la diócesis de Segovia los Sínodos y Concilios que intentaran revitalizar la vida de la comunidad cristiana. El 13 de marzo de 1166, domingo primero de cuaresma, se abrió en Segovia el Concilio Provincial que la provincia eclesiástica de Toledo de dispuso a celebrar con asistencia de los obispos sufragáneos. En él se trató de arreglar las diferencia existentes entre Palencia y Segovia por asuntos de límites.
Los Sínodos tuvieron lugar tanto en la capital de la diócesis como en sus poblaciones más importantes. Destacamos los celebrados en la villa de Cuéllar (8-III-1305), de donde era oriundo el obispo D. Pedro, en la iglesia de Santa María, y en Turégano, villa de la jurisdicción episcopal (3-V-1440), en la iglesia de San Miguel, sita en el castillo de la villa.
En el siglo XV destacó la figura del obispo D. Juan Arias Dávila. Tres son los Sínodos de que hay memoria durante su pontificado celebrados, según orden cronológico, en Aguilafuente, Segovia y Turégano. Los decretos del Sínodo de Aguilafuente (1 a 10-VI-1472) fueron impresos por Juan Parix en Segovia, constituyendo el Sinodal de Aguilafuente, primer libro impreso en España.
El último Sínodo fue el celebrado bajo el gobierno de D. Julián Miranda y Bistuer (12 a 14-IX-1911) para la aplicación en Segovia de lo decretado en el concilio provincial de Valladolid para toda la provincia eclesiástica: reforma de costumbres, esplendor del culto, promoción de la frecuencia de sacramentos y nueva demarcación de arciprestazgos. En 1985, durante el pontificado de D. Antonio Palenzuela, se celebró una Asamblea diocesana de renovación cristiana en la línea del Vaticano II.



