Secretariado de Medios

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«Iglesia de San Miguel. Un lugar privilegiado de nuestra historia». Este es el título del libro que ha editado la parroquia de San Migue, escrito de manera altruista por la historiadora del arte segoviana Mª Mercedes Sanz de Andrés. Una publicación que nace con el fin de atender una demanda existente entre quienes visitan la iglesia, así como dar a conocer la riqueza religiosa y el patrimonio espiritual que atesora el templo, integrado en la actualidad en la Unidad Parroquial de Segovia Centro. Una UPA coordinada y dirigida desde hace tiempo por D. Andrés de la Calle, quien se preocupa por el buen funcionamiento y conservación de las cinco iglesias que conforman esta unidad.

     El libro recoge, en cinco capítulos, un breve recorrido por la historia del templo: desde la desaparecida iglesia románica de San Miguel, hasta la construcción de una nueva iglesia para la parroquia. Cabe recordar que, en sus orígenes, la iglesia estaba en el centro de la actual Plaza Mayor, y en su atrio fue proclamada como reina de Castilla, Isabel I el 13 de diciembre de 1474. En este este emplazamiento estuvo hasta 1532, año en el que se produjo el derribo de la iglesia románica construyendo un nuevo templo en estilo tardo gótico y renacentista. La iglesia de San Miguel cambió de emplazamiento y de estilo arquitectónico, pero la parroquia siguió siendo la misma.

     A través de los diferentes capítulos se recorren las diferentes capillas funerarias, la capilla de la Esclavitud del Santísimo Sacramento, los retablos, el órgano, el antiguo cementerio o las cofradías y devociones populares, entre otros contenidos. No hay que olvidar que la iglesia de San Miguel tiene una especial conexión con personajes históricos de relevancia, como la reina Isabel la Católica y el médico Andrés Laguna. Y otros ilustres más locales, como el abogado Garcí Ruiz de Castro, considerado el primer historiador de Segovia y el caballero Diego de Rueda y su mujer Mencía Álvarez del Río.

     Si la historia y la fe son importantes en esta publicación, el aspecto gráfico también tiene su relevancia. La fotografía se ha considerado como un aspecto importante a cuidar, imágenes realizadas con buen gusto por David Santamera, Asimismo, cada página está encabezada por un dibujo realizado por el artista y músico panameño Antonio Araúz Imbert que refleja un elemento identitario de la iglesia: la torre.

     Con este trabajo se invita a seguir conservando el inmenso patrimonio que hemos heredado de la misma manera que lo hicieron nuestros antepasados con esfuerzo, generosidad y fe. El libro se puede comprar por 10 euros en la propia iglesia de San Miguel, y en las librerías segovianas. La recaudación se destinará a la conservación y restauración de la iglesia para mejorar, en la media de lo posible, su patrimonio. Fe reflexionada, caridad vivida con las aportaciones voluntarias y la esperanza mantenida en el presente y proyectada para generaciones futuras.

Un proyecto para conocer y evangelizar

 

Este libro forma parte de un meditado proyecto desarrollado por don Isaac Benito Melero, sacerdote de la iglesia de San Miguel, con el firme compromiso de dar a conocer el patrimonio espiritual que dejaron nuestros antepasados y que es reflejo de su fe y de su caridad. Don Isaac asegura que «una iglesia cerrada no evangeliza». Por este motivo, a comienzos de diciembre de 2021 la iglesia se abrió a todos los visitantes, con un recorrido histórico a través de diferentes códigos QR instalados en cada capilla. Con esta apertura estableció un marco de colaboración con el Ayuntamiento de Segovia, a través de la concejalía de Turismo y la Asociación de Guías, para facilitar de este modo a segovianos y turistas la visita a la iglesia de San Miguel.

     Paralelamente, se crearon los perfiles en las redes sociales de Facebook, Twitter e Instagram, cuyo director y creador es Antonio Araúz Imbert que difunde y comunica el patrimonio cultural, espiritual e histórico de la iglesia al mundo entero.

     En el marco de este proyecto, don Isaac propuso la publicación de un libro que diera respuesta a la alta demanda de los visitantes quienes, además de conocer la historia de la iglesia por los códigos QR, pudieran tener un libro que recogiera de una manera cercana la historia y el patrimonio de la iglesia. Y dentro de este marco de trabajo en equipo, el sacerdote responsable de San Miguel creó una comisión que diera a conocer a la sociedad y a las instituciones el mal estado en el que se encuentran los tejados de la iglesia y la urgente necesidad para su reparación.

     Con todas estas acciones, la parroquia de San Miguel da a conocer el valor religioso y cultural que atesora la iglesia. Asimismo, suponen un recuerdo de agradecimiento a todos aquellos feligreses que hicieron posible la construcción y mejora de este templo, a raíz del hundimiento de la anterior iglesia románica y quienes siguen colaborando para mantener su legado.

 

Viernes, 22 Julio 2022 10:41

NOMBRAMIENTOS DIOCESANOS

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El Obispo de Segovia, Mons. César A. Franco, ha realizado nuevos cambios en la organización diocesana. Son los siguientes:

Curia diocesana

  • Don José Antonio García Prieto. Director del Secretariado Diocesano de Apostolado Seglar. Cuatro años.

Capellanías

  • Don Emir José Arcia. Capellán de las Religiosas de la Asunción de Navas de Riofrío. Un año.

Arciprestazgo Abades-Villacastín

  • Don Martín Alberto Gallo Cristancho. Administrador parroquial “in solidum”, moderador de Muñopedro, Bercial, Cobos de Segovia, Marugán, Lastras del Pozo, Monterrubio, Zarzuela del Monte y Vegas de Matute.
  • Don Miguel Andrés Aguirre Bedoya. Administrador parroquial “in solidum” de Muñopedro, Bercial, Cobos de Segovia, Marugán, Lastras del Pozo, Monterrubio, Zarzuela del Monte y Vegas de Matute.

Arciprestazgo Cantalejo-Fuentidueña

  • Don Pedro Pablo Moreno de la Villa. A sus actuales parroquias se le añade como Administrador parroquial la Parroquia de Caballar.
  • Don Santos Monjas Aguado. A sus actuales parroquias se le añade la parroquia de Veganzones. Por el tiempo que resta a las demás parroquias.
  • Don Henri Thsipamba Mukala. Administrador parroquial de la UPA de Sacramenia, con Sacramenia, Fuentesoto, Valtiendas, Caserío de San José, Laguna de Contreras, Pecharromán y El Vivar de Fuentidueña.

Arciprestazgo Cuéllar

  • Don Rogelio Vargas Robles. Administrador parroquial “in solidum” moderador, de Sanchonuño, Gomezserracín, Pinarejos, Vallelado, San Cristóbal de Cuéllar, Mata de Cuéllar y Torregutiérrez.
  • Don Gilmer Torres Mera. Administrador parroquial in solidum de Sanchonuño, Gomezserracín, Pinarejos, Vallelado, San Cristóbal de Cuéllar, Mata de Cuéllar y Torregutiérrez.

Arciprestazgo Fuentepelayo

  • Don Leonardo Grisales Villán. Administrador parroquial in solidum moderador, de las Parroquias de Aguilafuente, Aldea Real, Lastras de Cuéllar, Sauquillo de Cabezas, Mozoncillo, Escalona del Prado y Villovela.
  • Don Fernando Arley Arango Zapata. Administrador parroquial in solidum de las Parroquias de Aguilafuente, Aldea Real, Lastras de Cuéllar, Sauquillo de Cabezas, Mozoncillo, Escalona del Prado y Villovela.

Arciprestazgo La Granja-San Medel

  • Don Helber Adan Daza Barajas. Administrador parroquial de Valseca, Hontanares de Eresma, Los Huertos y Carbonero de Ahusín.
  • Don Mauricio Giraldo Rodríguez. Vicario parroquial de San Ildefonso, Palazuelos, Tabanera del Monte y Parque Robledo. Miembro del Cabildo Colegial de San Ildefonso mientras permanezca en el cargo de vicario.
  • Don Rodrigo del Rosario López. Administrador parroquial de San Cristóbal de Segovia, Trescasas y Cabanillas del Monte.

 

 

La relación del hombre con Dios puede contaminarse con los mismos vicios de las relaciones humanas: manipulación, chantaje, dominio, seducción. La gran diferencia es que, en estos intentos, el hombre siempre lleva las de perder. Dios es soberano y no se deja enredar por el hombre, y el hombre que lo intenta es un necio si piensa que puede manejar a Dios a su arbitrio. Cuantas veces nuestra oración se orienta en estos términos: Señor, si me das esto, te prometo que…; si me concedes tal cosa, aumentaré mis limosnas…

Como Dios conoce bien al hombre, en ocasiones se digna rebajarse a nuestros esquemas y acepta negociar, pero siempre —claro está— manteniendo las distancias y señalando al hombre los límites que no debe traspasar. El hombre profundamente religioso lo sabe y, si negocia algo con Dios, siempre se sitúa en su nivel de criatura e, incluso, de amigo que no se atreve a compadrear con él como si fueran colegas. Esto es lo que refiere el magnífico texto del Génesis que se lee hoy como primera lectura. Cuando Dios se dispone a destruir Sodoma y Gomorra, Abraham intercede ante él como si fuera un tratante de mercado que con gran sentido del negocio rebaja poco a poco las exigencias de un precio que parece excesivo. Con profundo respeto y sumisión, Abraham litiga con Dios para que, en el caso de que se hallen cincuenta justos, no destruya a las ciudades. Al ver que Dios se aviene a negociar, Abraham rebaja el número de justos a 45, 40, 30 y 20, para finalmente dejarlos en 10. Y consigue de Dios esta sentencia: “En atención a los diez no la destruiré”. Sabemos por el texto bíblico que no se encontraron diez, y Dios destruyó las ciudades, pero este diálogo con Dios ha pasado a la historia como un modelo de la intercesión y de la condescendencia divina ante la súplica de un hombre justo y religioso.

Con frecuencia, los creyentes nos enfadamos con Dios porque no atiende a nuestras plegarias. Quizás pedimos con imposición; o con poca reverencia; posiblemente pedimos lo que no conviene; o, en ocasiones, nos falta perseverancia en la súplica, que no le faltó a Abraham. Sobre esta perseverancia, que puede resultar inoportuna, trata la parábola de Jesús, que complementa el texto del Génesis al que nos hemos referido. En ella, Jesús cuenta una breve historia de un hombre que, deseoso de ayudar a su amigo que le pide algo para comer, acude a otro a medianoche para que le preste tres panes. A esas horas de la noche, la petición resulta inoportuna y, desde su habitación, el importunado le dice que no le moleste. Pero el que pide, insiste. Y Jesús saca esta conclusión: «Os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite» (Lc 11,8). Se trata, por tanto, de importunar a Dios.

No saquemos, sin embargo, la conclusión de que Jesús atribuye a su Padre un comportamiento meramente humano, condicionando su amor a la circunstancia de una molestia. No es así. Si seguimos leyendo el texto del Evangelio, Jesús deja claro que su Padre actúa con motivaciones que trascienden las de la pura conveniencia personal o, para seguir con el argumento inicial, las de un simple negocio humano: para que no me siga molestando le daré lo que pide. Dios es Dios y siempre es trascendente. Para explicarlo, alude al comportamiento de un padre humano que nunca dará a su hijo una piedra si le pide pan o un escorpión si le pide un huevo. Por eso añade: «Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?». Debemos importunar a Dios, negociar con él, sin olvidar que, al final, su condescendencia brota de su amor único e infinito.

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La liturgia de este domingo nos presenta dos escenas de hospitalidad, tan característica del pueblo judío y, en general, de la cultura semita. Abraham acoge en su tienda de nómada a tres hombres que, según el texto bíblico, son imagen del Dios que se aparece al patriarca. La tradición ha visto en ellos un símbolo de la Trinidad, representada bajo la figura de tres ángeles sentados en torno a una mesa. Abraham les prepara un banquete y ellos, en correspondencia, le prometen que su anciana mujer dará a luz un hijo al cabo de un año, que será el hijo de la promesa, Isaac.

En el Evangelio, Jesús es recibido en casa de dos hermanas Marta y María, hermanas de Lázaro, que también le obsequian con un banquete. Durante su preparación, Marta se queja a Jesús de que su hermana no le ayuda en la preparación de la mesa, pues María, sentada a los pies del Maestro, prefiere escuchar su palabra. Ante su queja, Jesús le dice: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la mejor parte».

Estos dos relatos no son estrictamente paralelos pero su afinidad temática es clara. La visita de Dios y de su Hijo es el dato fundamental de las narraciones. En uno y otro caso, Dios entra en la vida de los hombres como un peregrino que es acogido con generosa hospitalidad. En el caso de Abraham, Dios bendice la acogida con el milagroso nacimiento del hijo de una anciana madre. De hecho, Sara, mujer de Abraham, que escucha detrás de la cortina de la entrada a la tienda el anuncio de su maternidad, se ríe y provoca una simpática escena que tiene por objeto la risa de Sara. En el caso de Jesús, este defiende a María porque ha escogido la mejor parte de su visita: escuchar sus palabras como un discípulo hace a los pies del maestro. Según Jesús, no solo es la mejor parte, sino lo único necesario.

            La entrada de Dios en la vida de los hombres es siempre sorprendente. Su visita es fuente de gracia abundante, que no todos los destinatarios aprecian de igual modo. Sara no da crédito a la promesa de su futura maternidad. Marta, afanada en preparar la mesa, se queja de que su hermana no le presta ayuda porque esta reconoce que la palabra de Jesús es mejor que el alimento cotidiano. De esta escena se han sacado lecciones sobre la vida contemplativa y la activa, pero es más sencillo el mensaje que da Jesús: El hombre debe discernir qué es lo necesario para vivir y cuál es la mejor parte de lo que Dios ofrece.

Abraham y María han entendido qué significa la visita de Dios. De hecho, ambos son personajes que personifican actitudes religiosas, que podrían calificarse como disponibilidad obediente. Desde su salida de Ur de Caldea, Abraham obedeció a Dios con total sumisión. María es presentada en el Evangelio como discípula fiel que acoge sus palabras a ejemplo de tantos otros personajes bíblicos.

Estas actitudes escasean en los hombres de hoy. La falta de interioridad, la prioridad dada a lo inmediato y efímero, como ha señalado el Papa Francisco, nos incapacita en gran medida para reconocer que Dios nos visita con frecuencia y quiere hospedarse en nuestra morada interior. Pero nos halla escépticos como Sara o arrastrados, como Marta, por el vértigo de la vida ordinaria que nos trae y lleva sin sosiego para discernir lo único necesario y la mejor parte de la vida. Dios se ha convertido en el visitante desapercibido que no suscita interés porque sin duda esperamos algo espectacular más allá de lo cotidiano. En realidad, aunque todos deseemos que Dios sea cercano a nuestra vida y necesidades, cuando pasa a nuestro lado, nos parece poco divino que se muestre como huésped.

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Viernes, 01 Julio 2022 08:32

REVISTA DIOCESANA JULIO-AGOSTO 2022

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Después de aplazar en tres ocasiones a causa de la pandemia la Visita Pastoral a los arciprestazgos de Fuentepelayo y Coca-Santa María, hemos podido realizarla durante este curso pastoral. El Obispo, como pastor de la Diócesis, debe visitar sus comunidades para confirmarlas en la fe y alentarlas en su camino hacia el Padre. Es una ocasión óptima para conocer de cerca al pueblo cristiano. A su vez, las comunidades confirman al obispo en su ministerio, pues, como dice una oración de la liturgia, el progreso de los fieles es la alegría del pastor. He de decir que, en general, me he sentido acogido y edificado por el pueblo fiel y sencillo que conforma la vida de las parroquias a pesar del secularismo y la increencia actual. Doy gracias a Dios que me ha permitido constatar que la fe está viva, aunque los creyentes disminuyan.

            En algunos pueblos, la gente se ha sorprendido de que el Obispo les visitara siendo tan pocos. O que me acercara a confirmar a dos o tres adolescentes. Siempre digo que si esos pocos, o dos o tres adolescentes, son dignos de ser visitados y confirmados es porque Cristo ha dado la vida por ellos y tienen el valor de su sangre. La Iglesia se construye siempre con la fidelidad y el amor. El pueblo cristiano disminuye en número. Es verdad. Este hecho, sin embargo, no significa que disminuya en calidad e intensidad. Admiro a los mayores, algunos casi centenarios, que participan de la Eucaristía con admirable fidelidad; y me impresionan las lágrimas de quienes, por estar enfermos o impedidos, no pueden participar en la Eucaristía presencialmente, como he comprobado en la visita a sus domicilios. En alguna parroquia he quedado impactado por el cuidado de la liturgia, hecho con esmero y auténtica piedad. No todas las parroquias tienen coros, pero no han faltado los cantos para vivir la liturgia como auténtica fiesta.

            En las asambleas que he celebrado, se me ha interpelado sobre el futuro de las comunidades y del patrimonio de la Iglesia. Saben que hay escasez de vocaciones, carencia de sacerdotes, y también de recursos económicos para mantener tantos templos. Ante esta perspectiva de futuro nada esperanzadora, siempre respondo que la fe pervivirá en la medida en que los cristianos comprendan que es su mejor tesoro. Allí donde hay un cristiano de verdad subsiste la Iglesia de Cristo. Y esa presencia de Cristo vivo en los creyentes disipa cualquier duda sobre le pervivencia de la fe, como sabemos por la historia de la Iglesia. Hace poco tiempo el Papa Francisco, citando a Benedicto XVI, decía que el cristianismo del futuro será, al menos en Europa, más minoritario. Esas minorías, sin embargo, si viven intensamente la fe, serán esperanza de futuro y, bajo el poder del Espíritu, se convertirán en el nuevo «resto de Israel», o, como dice Jesús en el «pequeño rebaño» llamado a renovar el mundo.

            Como Obispo de Segovia, quiero dar gracias a Dios por todas y cada de las comunidades que he tenido el honor de visitar y conocer más profundamente. Son el pueblo fiel, libre de ideologías y planteamientos sofisticados, que viven su adhesión a Cristo y su pertenencia a la Iglesia con la clara conciencia de que Dios los ama y nunca los abandona a pesar de las dificultades. Doy gracias a Dios por todos los que aportan lo mejor de sí mismos a sus parroquias y las edifican con el testimonio diario de su entrega. No todo es perfecto, ciertamente. Dios cuenta con nuestra fragilidad y pecado. Pero no hay nada más hermoso que ver a un pueblo cristiano confiado en la presencia del Espíritu. Un pueblo que sabe trasformar su pobreza en riqueza para otros; su fragilidad en fortaleza; su pequeñez, en confianza en Dios.

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Nos encontramos en camino SINODAL, por este motivo la Delegación de Enseñanza ha elegido para este curso escolar 2021-22, como tema del concurso de dibujo “Caminamos en la Iglesia con Jesús”. Consideramos que ha sido una experiencia gratificante la de poder dar la oportunidad a los niños de expresar qué saben ellos de la Iglesia, cómo la sienten, a la vez de dar la oportunidad de crecer en la conciencia y el gozo de que forman, por el bautismo, parte de una gran familia, y que, como en toda familia, todos los miembros son importantes.

Por medio de su dibujos, han expresado cómo se sienten dentro de ella (feliz, triste, confiado, cansado, alegre, ilusionado, fastidiado...), y con sus explicaciones indicadas en la parte posterior han manifestado qué le pedirían a su familia, a su sacerdote, a su catequista o a su profesor de Religión para acercarse más a Jesús.

Los objetivos que desde la Delegación se han marcado han sido:

  1. Informar a nuestros niños y niñas que vamos a celebrar en la Iglesia un sínodo y la importancia que esto tiene.
  2. Enseñar qué significa Sinodalidad- Sínodo.
  3. Favorecer la creatividad y participación de los alumnos, en este momento de gracia para la Iglesia, según la realidad de su edad

Han participado los alumnos/as de Religión de colegios públicos de Segovia capital y provincia. Se han recibido más de mil dibujos, procedentes de los alumnos de edades comprendidas entre 3 y 12 años, alumnos de Infantil y Primaria.

El martes 21 de junio el Obispo de la Diócesis, D. César Franco Martínez, hizo entrega a los premiados, que citamos a continuación:

INFANTIL

1º PREMIO: Ainara 5 AÑOS, de CEIP “El mirador de la sierra”- Marugán

PRIMER PREMIO INFANTIL

2 PREMIO: Clara Valderrabano Martín 4 AÑOS, de CEIP “Marqués de Lozoya”- Torrecaballeros

SEGUNDO PREMIO INFANTIL

 

PRIMER CICLO (1º Y 2º PRIMARIA)

1º PREMIO, Adrián Arranz Leonor 2ºP, CEIP “Atalaya”- Palazuelos de Eresma

PRIMER PREMIO PRIMER CICLO

2 PREMIO, Adrián León Allas 2ºP, CEIP “Arcipreste de Hita” -El Espinar

SEGUNDO PREMIO PRIMER CICLO

 

SEGUNDO CICLO (3º Y 4º PRIMARIA)

1º PREMIO, Jorge del Barrio Amo 3ºP, CRA “El Encinar”- Otero de Herreros

PRIMER PREMIO SEGUNDO CICLO

2 PREMIO, Asier Pascual Santos 3ºP, CRA “El Pinar”-Navas de oro

SEGUNDO PREMIO SEGUNDO CICLO

 

TERCER CICLO (5º Y 6º PRIMARIA)

1º PREMIO, Saray María 6ºP, CEIP Arcipreste de Hita –El Espinar

PRIMER PREMIO TERCER CICLO

2 PREMIO, Paula Segovia Roldán 5ºP, CEIP El Peñascal

SEGUNDO PREMIO TERCER CICLO

 

Desde la Delegación diocesana agradecen a los profesores de Religión su labor docente y a todos los alumnos su participación y les animan a que sigan dibujando  no solo en papel, sino también con su vida, proclamando con ello la belleza del Evangelio de Jesús.

Es frecuente entre los cristianos que al escuchar la palabra «vocación» pensemos de inmediato en la llamada especial al sacerdocio, a las misiones o a la vida consagrada. Pocos piensan en la vida como vocación, o en la vocación a vivir, que es la primera de todas las vocaciones. La palabra «vocación» viene del latín vocare, que significa llamar. Dios llama al hombre cuando inicia su existencia en el seno materno. Es la primera y fundamental vocación: la llamada a la vida. Vivir con pleno sentido significa que el tiempo en este mundo es una gracia de Dios para desarrollar nuestra condición de personas. Todo hombre, sin excepción, es vocación. Y, al mismo tiempo, es misión porque no se concibe que Dios llame a alguien sin otorgarle una misión específica. Así lo dice el Papa Francisco: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás. Pero si uno separa la tarea por una parte y la propia privacidad por otra, todo se vuelve gris y estará permanentemente buscando reconocimientos o defendiendo sus propias necesidades» (EG 273).

            Vivir con esta intensidad del alma es la vocación que todo hombre y mujer recibe por el hecho de ser creado. Ese es nuestro destino. Con el bautismo, además, la vocación recibe un carácter cristológico: se trata de vivir en Cristo, como dice san Pablo. Esto configura la vida del bautizado de forma plena y total. Ser en Cristo y vivir en Cristo es la vocación del bautizado, que se convierte en testigo del Evangelio y de la vida nueva de la resurrección. A esto llamamos vocación laical (que viene de la palabra griega laos, pueblo), o secular (de seculum, siglo o mundo). En cuanto miembro del pueblo de Dios, el Papa dice: «La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme» (EG 273). Por lo que toca a vivir en el mundo, es obvio que sería una alienación desentenderse de él y de las tareas temporales que, como seglares, los cristianos deben realizar sin separar la vocación cristiana de la vida pública. 

            En este domingo, leemos relatos de vocación de personas que son escogidas para una radical entrega a Dios. El profeta Eliseo, discípulo de Elías, recibe la misión de continuar su tarea. En el Evangelio, varias personas se acercan a Jesús para seguirle con entrega total (cf. Lc 9,57-62). Las condiciones que pone Jesús pueden parecer exageradas, pero indican que, para seguirle, no basta sólo la propia voluntad, sino aceptar que es Cristo quien llama y elige a los quiere, no por sus méritos, sino por la elección del quien puede poner condiciones por ser Hijo de Dios. «No me habéis elegido a mí, dice Jesús, soy yo quien os he elegido». Hay que tener en cuenta que, si Jesús puede poner condiciones para el seguimiento radical, es porque también ofrece lo que ningún ser humano puede dar: la vida eterna. Si olvidamos esto, ni la vocación laical, ni la sacerdotal ni la de la vida consagrada tendrían pleno sentido. Dios, al crearnos, nos ha dado la libertad para aceptar o no su llamada, pero, si Dios es Dios y no puede dejar de serlo, es él quien pone las condiciones cuando llama. En este sentido no hay vocaciones de primera, de segunda o tercera categoría, porque quien reconoce la existencia de Dios, acepta su soberanía y entiende que la libertad consiste en amarle sobre todas las cosas.

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ENTREGA PREMIOS

En la víspera de la fiesta del Corpus, el pasado sábado 18 de junio se celebró el acto de entrega de premios del segundo concurso de fotografía organizado por la Diócesis de Segovia, con motivo de la celebración del «Tiempo de la Creación» en honor de la aparición de la encíclica «Laudato Si». Junto a ello, el equipo de seguimiento de este concurso ha celebrado durante los primeros martes de mes de todo el curso un acto de contemplación de la creación desde la oración, en la iglesia de la Adoración de Segovia.

El Obispo de Segovia, Excmo. D. César Franco, fue el encargado de hacer entrega de los reconocimientos a los ganadores, un acto que tuvo lugar en el recinto del Obispado, frente a la bella estampa de la huerta del Seminario. Los premios han recaído en:

 

Categoría infantil: Gema Chinea por «Ondas en la charca con mi prima»

FOTOS INFANTIL

 

Categoría juvenil: Esteban Calvo por «Del suelo al cielo»

FOTOS JUVENIL

 

Categoría adulta: Juan Misis por «Nubes y ondas»

FOTOS ADULTO

 

Las fotografías premiadas, junto con las demás presentadas a concurso, formarán parte de una exposición que se inaugurará en la Sala de las Caballerizas del Torreón de Lozoya el día 1 de julio, y que se podrá visitar hasta el día 31 del mismo mes.

La contemplación de las fotografías presentadas y premiadas nos recuerda, juntamente con «Laudato Si», que la Creación está por encima de la evolución: ondas, charca, prima, suelo, cielo, agua y nubes nos hablan de la naturaleza y de la humanidad creada. Personas, seres vivientes y seres inertes, forman un conjunto interrelacionado que nos habla del Dios de la Vida y de la sabiduría creativa del hombre. Esta belleza es digna de contemplación.

La exposición de las obras del concurso nos enseña a ver detrás de las imágenes la grandeza del agua y del cielo, el ingenio del ser humano, la belleza del entramado de colores. Especialmente, aprenderemos a respetar todo lo creado.

 

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El domingo 19 de junio Segovia recuperará la celebración de la Solemnidad del Corpus Christi. Una fiesta que, tras dos años de pandemia, recobrará todo su esplendor, como así lo han corroborado don Ángel García Rivilla, deán de la Catedral, y David Santamera, miembro de la comisión organizadora de la celebración de esta solemnidad.

            En primer lugar, el deán de la Catedral ha subrayado el anhelo de poder celebrar este acontecimiento religioso de singular relieve. Una solemnidad que se celebra en una Iglesia pequeña y modesta, con una Eucaristía que se prepara con mucho detalle y en la que se da un especial protagonismo a los niños de Comunión; presidida por el Obispo, «padre y pastor de la Diócesis en la iglesia madre, que es la Catedral».

            A renglón seguido, don Ángel ha detallado que la carroza se reformó hace dos años, precisamente el año de la pandemia, cuando tocaba que saliera en procesión pero, al final, no pudo ser. Una carroza que tiene dos partes, el propio carro en madera que data de 1740 y el ostensorio, de 1540, que entonces salía en andas.

             Finalmente, García Rivilla ha querido resumir esta solemnidad en tres palabras: adorar, alabar y agradecer. «Un día para adorar a Jesús, presente en la Eucaristía; alabar con nuestros cantos; y dar gracias a Dios por tantas cosas que tenemos a nuestro alrededor», ha concluido.

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Procesión

 Por su parte, David Santamera ha iniciado su intervención agradeciendo a don César su intención desde 2018 de impulsar esta festividad y que el Corpus en Segovia vuelva a ser lo que fue en su momento. Este año el recorrido volverá a ser el mismo que se hiciera en 2019, con la intención de dar un mayor sentido religioso a la procesión y que los lugares por los que se transite tengan una importancia.

            Así, se han establecido cuatro altares en San Miguel, la iglesia del Seminario diocesano —donde los niños de Comunión de las Madres Concepcionistas harán una interpretación musical—, la iglesia de San Martín y el convento del Corpus Christi —con protagonismo musical de las hermanas Clarisas—. Una tradición esta de los altares que viene del siglo XVII de influencia alemana, basada en los puntos cardinales.

            Santamera ha querido resaltar que la procesión dará comienzo con la carroza saliendo de la catedral, acompañada de los niños de Comunión, sus padres y catequistas, para dar mayor solemnidad. Un cortejo que comenzará con la presencia del grupo a caballo, las cruces y banderas de la Catedral la banda de Santa Eulalia. En esta procesión estarán también presentes las cofradías penitenciales y eucarísticas.

            Desde 2019 se incluyó también la presencia de Cáritas Diocesana, con un papel importante ya que el día del Corpus se celebra el Día de la Caridad. De hecho, como ha recordado David, son ellos los que cortan y esparcen por las calles el cantueso tan típico de esta festividad. Con presencia también de las Órdenes de caballeros y damas que fomentan la caridad, así como de los alumnos de la Academia de Artillería, que escoltarán la custodia del Santísimo.

            Finalmente, David ha invitado a los residentes de las zonas por las que pase la procesión a engalanar los balcones, así como a las mujeres que quieran participar de la procesión con mantilla española a que así lo hagan. Para concluir recordando a los participantes que lo hagan con la mayor dignidad y decoro, pues esta es la más importante de todas las procesiones ya que al que acompañamos pro las calles es al Santísimo sacramentado.

 

Consulta y descarga el tríptico informativo con los horarios y el recorrido de la procesión del Corpus Christi

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